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CALLE CHICOS
Tulipanes negros
(Intentando recordar la “parla sayaguesa”…)

“Cada uno lleva su cruz
con buen o mal aire,
pero sin cruz,
no vive nadie…”
(Refrán sayagués)


Asuenan campanas,
campanas de gloria
junto con campanás dolorosas…
y una mirá penetrante,
que caminia como sombria
ante un silencio inquietante.

Voces justicieras son lanzás al aire
y como respuesta en tierra,
caen fuertes y estruendosos,
rayos de tormentia.

Llovisna, sale el sol, truenia,
repican campanas y suenan,
trompetas de esperanza,
sobre los cortinos de labranza.

La tierra clama,
lo que un día salió de ella,
y agora las flores crecerán
pa matar las malas yerbas.

Claveles, rosas y jazmines,
todas sirven pa ornar jardínes,
pero las más bellas,
siempre serán las de la mí tierra.

Las palabras sin sentido
insignificantes quedan,
pero sobre la suya piedra
a los que alloran desesperan.

Los carroñeros negros
como buitres sobrevuelan,
buscando la suya carne fresquia,
que agora les esperia…

El cielo está fúmedo,
el cielo tiñese de rojo,
ante las fuentes que se llenan
de la vida que se nos robaron a otros.

El silencio mas que
respetuoso es doloroso,
pus la ausencia de palabra
rompe el sentimiento de la mí alma.

Pero la voz del que faltaba
sobre todos calla,
su ego es profundo,
pero el su miedo mata…

Un rayo de luz sale penetrante,
de la más osquiura profundidade,
pa travesar las tineblas
y romper el umbral del bien y el mal…

Asuenan campanas,
campanas de gloria,
Asuenan campanas,
campanás dolorosas…


Cristina Lázaro Prieto
08-04-2008
 

Cristina Lázaro Prieto
Nace en Zamora el 22 de abril de 1991. En la actualidad mantiene una fuerte relación con Sayago, tierra de raíces maternas y que gracias a sus abuelos, la está conociendo y aprendiendo a querer, como su propia tierra, porque como bien le gusta decir: “Es una tierra que no me vio nacer, pero que si me ha visto crecer.”

Ahora con su pluma, intenta reflejar en el papel, lo que siente hacia una tierra de la cuál se ha sentido llamada a ser suya…