El turismo es uno de los muchos atractivos que estas tierras ofrecen al
viajero casual o amigo. Se tarda poco en descubrir que nos encontramos en
un lugar capaz de proporcionar muchos y gratos placeres. Tierras ricas en
historia, leyendas y costumbres ancestrales, sembrada de vestigios y
construcciones que desde su aparente insignificancia, nos cuentan las
vivencias de muy antiguos pobladores.
Nos sorprenderá ver como las buenas gentes de las pequeñas aldeas nos
observan de la misma manera que lo han hecho durante miles de años cuando
alguien para ellos desconocido, se adentró en su pequeño mundo. Pero muy
pronto, se nos mostrarán cordiales y amigos.
Podremos disfrutar entre otras muchas cosas, haciendo senderismo o turismo
rural en un entorno privilegiado. De la mano de expertos monitores guías,
descubriremos los secretos de la rica flora y fauna compuesta por multitud
de especies autóctonas y otras muchas en estado salvaje. Navegar, bañarse
o practicar la pesca deportiva en las aguas de la presa de Almendra.
Dejarnos transportar en barco por el Duero a un increíble mundo de
serenidad entre los impresionantes cañones graníticos de Los Arribes, y
desde allí, escuchar y sentir la majestuosa sinfonía del silencio...
Restaurantes y mesones típicos con sabrosísimos platos elaborados con los
más selectos productos de la zona y en el más cálido de los ambientes,
serán después el lugar idóneo para reponer las energías perdidas y
seguramente, una de las más estimadas secuencias de nuestro viaje.
En lugares como el recién estrenado Camping Los Arribes junto a las aguas
tranquilas del Tormes, podremos relajar nuestras emociones en compañía de
buena gente y del siempre atento y familiar cuidado de los que han hecho de
este lugar un espacio único.
Para descansar en la noche, encontraremos pequeños y acogedores hoteles y
posadas así como antiguas casas perfectamente acondicionadas donde
estaremos como en familia y podremos gozar de otro de los encantos de esta
tierra; la noche sayaguesa vivida entre sus gentes, escuchando de ellos
viejas historias y relatos apasionantes que nos harán dormir y soñar con
plenitud.
Al final de nuestro viaje, habremos descubierto mimetizado en el paisaje
natural y humano, lo verdaderamente esencial de esta tierra. Y esta esencia
se grabará en nuestra alma con aromas imperecederos que nos recordarán
para siempre que estuvimos en las Tierras de Sayago.
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