Jesús Villar
Diciembre, 2011
Se cierra la última hoja del calendario que marcó
los días de otro año al que ya llamamos viejo y con el,
atrás quedan multitud de cosas que día a día a lo largo
del 2011 a cada uno de nosotros y en particular o
colectiva manera, nos fueron sucediendo. Ahí quedan para
el recuerdo los momentos gratos ya vividos y los
ingratos que sin duda también los habría. Y como los
humanos no sabemos vivir si no es abrazados al tronco
del árbol de la esperanza, aquí está ya el año nuevo con
su calendario también nuevo y sus hojas de papel, para
que lo vayamos deshojando mes a mes, dando así
medida al tiempo imparable en el que viajan sin que nos
demos cuenta, nuestras rutinas diarias y nuestras
particulares vidas.Para los sayagueses, tan
acostumbrados desde siempre a mirar al tiempo venidero
como si en el hubiera de llegar necesariamente, todo
aquello que nos falta, también es hora y día de
renovar deseos y ponernos al acecho por si acaso este
año sí caiga el fruto ya maduro y se cumplan por fin los
ansiados anhelos.
A ver si este año, nacen mas niños para que pronto se
vuelvan a llenar de colorido y sonidos nuevos las plazas
de nuestros pueblos. Y a ver si este año no se nos van
tantos sayagueses ya cansados, a sentarse a la solana en
los poyos del portal del cielo. También estaría
bien que vinieran a vernos aunque sólo sea para
abrazarnos muchos de los hijos emigrados de esta tierra
que un día se fueron lejos. Y mejor si se paran un rato
y nos cuentan cosas de
allá, de donde ellos vienen, que siempre es bueno
comparar y aprender de otras formas de vivir y de otras
experiencias.
Ojala, que el año nuevo sea para Sayago un año de bondad
compartida de la que podamos disfrutar todos los que
queremos a esta vieja tierra con sus gratitudes y sus
asperezas. Con sus cosas buenas y con las que no lo son
tanto pero que unas y otras son, al fin y al cabo, razones esenciales
de nuestra común existencia.
Ojala, que en este año nuevo sí se haga caso a nuestras
quejas y se arregle aquello que anda mal. Que se
solucione entre otras muchas cosas de una vez el
problema con la comunicación por Internet y la TDT y se
pueda ver la televisión para que ayude a calmar la
ansiedad en esas noches largas a la lumbre de la tia
Canora que vive sola desde hace años y la pobre no
tiene con quien hablar o a quien contar que ella también
tiene un programa, interesante documental, de su larga
vida con muchos años como este que han ido pasando a
viejos y que están llenos de recuerdos.
A ver si en el año nuevo los lobos no andan con tanta
hambre y dejan en paz a nuestros pastores y sus ovejas.
Que se curen en buen temple las viandas ya colgadas y
los vinos que ahora duermen tranquilamente en las
bodegas. Que el tiempo y sus maneras se avengan a favor
de ayudar con agua de buena lluvia al labrador y sus
cosechas.
Ojalá que en el año nuevo se acaben las disputas y
rencillas privadas entre los alcaldes y gestores de
nuestros pueblos; que dejen ya de reñir por cosas sin
importancia y se pongan a trabajar unidos, de verdad y
con valor, en las necesidades urgentes de la comarca.
Que venga este año nuevo colmado para todos de salud y
de sanas alegrías. De la crisis y sus circunstancias, mejor no
hablamos aquí. Ya lo hacen otros
por ahí. Además, lo malo, si ha de venir vendrá solo;
sin llamarlo ni esperarlo y eso no está en las miras de
los sayagueses ni entre los anhelos de estos días. Hoy
toca desear que sea este año nuevo un buen año para
todos y si es así, todos estaremos contentos y
agradecidos.
FELIZ AÑO 2012.
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