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CAMPO PERDIDO

Campo de alegría,
con flores de mil colores,
con millares de árboles frutales de muy distintos sabores en el que algún día trabajé,
hoy con 79 años de nuevo te vuelvo a ver,
y viéndote tan perdido,
de pena lloré.

Pensando en tanto paro que no tenia que haber,
trabajando el campo perdido todos podríamos comer.
Es vergonzoso que con tanta mentalidad haya hambre en el mundo,
Porque
hacen lo que la abeja,
que todas las flores quieren picar.
Así termina el campo perdido.
Con pena lamentar, que haya paro en España pudiendo trabajar

 

Manuel Fermoselle Villarino

En la actualidad 84 años, labrador de profesión y de vocación. Vive en Fermoselle, donde creo que morirá, de la misma forma que vive, procurando hacer el bien a los demás.