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LA COSECHA

Samaniego

Las procesiones de la Virgen del Castillo son en Fariza , pero también en todo Sayago por antonomasia la fiesta mas participativa de los sayagueses, donde el culto a la Virgen, queda de manifiesto por la asistencia de toda la comarca.

Esta fiesta es la antesala de lo que se avecina desde primeros de junio hasta finales de agosto, “la recogida de la cosecha” donde queda patente el rendimiento humano a expensas del humor meteorológico. La hora de la verdad llegaba recordándonos que el sacrificio de todo un año se quedaba en aquellos saquitos de grano que al final de mucho esfuerzo lograbas meter en el granero. Felices ratones.

Quizás para la gente joven “ del manos libres” de la digitalización, de todo es tarifa plana y buen rollito, esto le suene a algo paranormal , en todo caso muy aburrido. Claro otra cosa es haberlo vivido. A partir de los años 80 se introduce la maquinaria masivamente dando paso a la humanización de las tareas agrícolas. Hasta entonces sólo había manos, hoces, trillos y carros.

Segar los cereales a hoz suponía tener los riñones bien sanos, pues aparte del esfuerzo físico que comportaba horas y mas horas tirando de la hoz a pleno sol, tenias que caminar encorvado y resignado al destino que te había tocado. Gracias a los chorizos que habías reservado para la ocasión y la botica vino se hacía mas llevadero. No menos importante eran las tonadillas que interpretábamos a ritmo de copla, compitiendo a lo « Gran Hermano » donde se demostraba quien hacia mejores gorgoritos por Molina o la Niña de la Puebla. Así daba tiempo a incorporarse y respirar hondo. La puesta del sol marcaba el final de la jornada, y las pautas laborales a seguir. Después de tanto cansancio como recompensa alcanzabas la gloria de la cama, que no era poco. Acabada la siega se procedía a recoger el bálago en gavillas y luego en manojos que serian atados para posteriormente amontonarlos en forma de pirámide. No me extrañaría que los egipcios nos copiaran, ellos también las construyeron con esclavos. Había un cierto sentido de solidaridad pues al los rezagados se les ayudaba de forma altruista, hoy por ti mañana por mí, claro que casi siempre eran los mismos iluminados. Las mieses se transportaban a la era con carro y yunta, donde serian trituradas con “trillo”que consistía en tres tablas ensambladas y equipadas con dientes para masticar el bálago. Montarse en trillo era reconfortante, aparte de ir sentado, aprovechabas para dormir la mona, hasta que llegara un tábano y picara a las bestias estas se agitaran y tu te desplomases al suelo, con suerte, aunque peor todavía cuando alguna de ellas y no digamos las dos andaban ligeras de vientre. Hoy las vacas son mas modernas y lo hacen en el excusado.

Cuando los montones se acarreaban a la era esta ofrecía un paisaje pintoresco, tanta pirámide  junta hacia pensar en algún culto religioso o una demostración de poder según la cantidad de montones y volumen de estos. Al fin la realidad se imponía y después de un agotador mes de agosto, por fin se recogía el fruto del trabajo generado durante todo un año. Ahora habría que llevarlo al granero, pero antes pasarían a recoger su parte entre otros el barbero, herrero etc.

Y ahora si lo que quedaba era tuyo o mas bien de los animales que se lo comerían para generar tu subsistencia. Ahora que uno escucha la radio o ve TV, se da cuenta del hambre del mundo que no es poca, de los que no tienen agua potable para beber, de los que tienen que emigrar para evadir la miseria Alomejor el trillar, segar etc. comparado con las necesidades del tercer mundo, fueron ocupaciones que aparte de ser dignas nos enseñaron a valorar las necesidades de los demás a la vez que nos dotaron de la sensibilidad suficiente para interpretar la vida en un contesto positivo.

Samaniego
22-04-2007