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EN VERDES PRADOS...

Cristina Lázaro Prieto 

(Bermillo de Sayago)

“Bajo la mirada de los gorriones, desganada y cansada sobre una peña, tiro pequeñas pero pesadas piedras, a un charco ranas…”

La primavera ha llegado, pero también se ha marchado, ha hecho acto de presencia, pero solo como pura formalidad, porque la señora Nieve y el señor Granizo, acompañantes no invitados por esta época, están arrimando el hombro sobre estas nuestras praderas.

Cuán hermosas estaban nuestras verdes praderas, que bellos los almendros floridos, pero también los manzanos, los ciruelos, los cerezos, el peral… Hasta que el soplo congelador del señor Viento, les arrancó la vida, apagando poco a poco ese calor interno, esa savia que todos llevaban dentro, hasta petrificar esa “sangre” que era bombeaba árbol arriba para darles algo de viveza a esas hojas y flores, que ahora con esas heladas matutinas poco a poco y de forma agonizante se están muriendo…

Ribera abajo, camino escuchando el correr del agua en los pequeños saltos que se encuentra a su paso, hasta que se queda estancada en ese charco ranas, donde hace años algún viejecito seguro se sentaba a escuchar ese sonido relajante del agua, con su “cayata” en mano y por qué no, con su perrito faldero bajo sus pies con la mirada puesta sobre el rebaño.

Dentro de no mucho, cuando vuelva junto a la ribera, cuando pise esas piedras centenarias, tendré que agacharme y arrodillarme junto al curso del agua, para disfrutar de lo que yo siempre he llamado “nuestro pequeño tesoro”, dentro de poco, mi paladar podrá como un año más, disfrutar de ese sabor tradicional, único, que hasta el día de hoy solo lo he encontrado en los regatos sayagueses. Pronto podremos degustar el sabroso “morujo” de nuestras verdes praderas, aunque haya quien piense que solo es hierba…

Bermillo, Marzo, 2008